Consideramos toxinas a toda aquella sustancia, la hayamos generado nosotros o no, que perjudica el funcionamiento del cuerpo.

Si comentábamos que nuestro cuerpo es como un motor con un combustible (nutrientes) y un comburente (oxígeno) que produce agua, dióxido de carbono y energía, las toxinas podrían ser el humo de una mala combustión de ese motor.

Detoxase

Nuestro metabolismo realiza muchísimas reacciones en nuestro cuerpo y se producen muchas toxinas que el cuerpo debe eliminar, ya que si se van concentrando llega a un punto que las reacciones bioquímicas no funcionan bien y empieza una serie de reacciones en cadena que acaba en enfermedades.

También se considera toxina a toda a aquella sustancia que comamos o bebamos y que no sea un nutriente, es decir: un hidrato de carbono, una proteína, un lípido, una vitamina o una sal mineral. Todo lo demás no nos vale para nada, sólo sirve al producto.

Nuestro organismo tiene su propio sistema detoxificante gracias a:

El hígado, Los intestinos, Los riñones, La piel, Los pulmones

Cuando ingerimos un alimento, nuestro cuerpo absorbe sustancias que llegan al hígado, el “filtro de nuestro cuerpo” donde se producen muchas reacciones bioquímicas que producen muchas toxinas.

La vesícula biliar permite que podamos digerir las grasas en nuestros intestinos, pero también se eliminan ciertas toxinas con la bilis.

Nuestros intestinos desechan con las heces muchas toxinas. Tener un intestino regular y constante es importante para no interrumpir el flujo de materia, que pueda llevar a problemas más graves.

También estamos diseñados para sudar las toxinas que hemos ido generando, eliminando a través de la piel aquello que la piel no quiere.

Los excesos de líquidos de nuestro cuerpo se filtran en los riñones, donde se depura una toxina conocida del metabolismo: la urea.

riñones

Los pulmones expulsan las toxinas volátiles, o que se evaporan, como los cuerpos cetónicos cuando quemamos grasas demasiado deprisa, con su típico olor a manzanas verdes.

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Tipos de toxinas

Las toxinas las podemos clasificar en:

Toxinas que se disuelven en agua: hidrosolubles.

Toxinas que se disuelven en grasa: liposolubles.

Toxinas HidroSolubles

Las Toxinas hidrosolubles, por ejemplo, puede ser la urea que se lleva a los riñones y se elimina con el agua que forma la orina.

Las Toxinas liposolubles, con unas reacciones bioquímicas en el hígado, se transforman en hidrosolubles.

La cuestión es cuando el cuerpo tiene una capacidad finita de depuración, como todo filtro de un motor, admite cierta cantidad de toxinas hasta que se colapsa, cuando empiezan a concentrarse y generar problemas.

Nuestro cuerpo es más inteligente que una máquina y como realmente lo que le molesta es que se concentren las toxinas, muy sabiamente aumenta el continente: retiene líquidos y grasas.

atasco

¿Qué hacen las toxinas en nuestro cuerpo?

Una toxina hidrolosuble que pasa demasiado tiempo en el organismo, se va concentrando y nuestro cuerpo tiende a retener líquidos para “rebajar” la concentración. Es decir, si la toxina fuera sal y a más salado más toxicidad, para que esté menos salado sin quitar sal tengo que añadir agua.

Lo que ocurre con las toxinas liposolubles que permanecen demasiado tiempo circulando: se almacenan donde más a gusto están, en las grasas corporales. Ahí permanecen todavía más tiempo y dificultan que se disuelva esa grasa porque aumentaría la concentración de toxinas en esa zona.

¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando se acumulan las toxinas?

Hay ciertos indicadores de nuestro cuerpo que nos avisan de que se acumulan las toxinas pero no sabemos reconocerlos.

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La retención de líquidos

El más evidente es la retención de líquidos. El acúmulo de toxinas provoca una retención de los líquidos corporales que por gravedad suele depositarse en la parte baja del cuerpo: los pies y las piernas.

Tobillos, pies hinchados, una mala circulación venosa son males lamentablemente comunes en la sociedad y que molestan y se pueden solucionar de forma rápida y natural para evitar problemas más graves.

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cansado

Falta de energía

Todos hemos tenido situaciones de cansancio generalizado, en ocasiones tomamos vitaminas que nos puedan faltar pero seguimos igual. A lo mejor es nuestro hígado avisándonos de que se le acumula el trabajo.

Un vientre hinchado también suele ser síntoma de una obstrucción de toxinas en nuestro cuerpo, ya que es una de las vías de eliminación principales.

Cambios en la alimentación

Nuestro cuerpo se acostumbra a todo y cuando hacemos un cambio brusco en nuestra alimentación, ya sea cualitativa (tipo de alimentación) o cuantitativamente (cantidad de comida), nuestro cuerpo no está adaptado a ese cambio.

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Las toxinas afectan a todo el cuerpo

Ante un aumento de la comida como en Navidades nuestro cuerpo en ocasiones presenta estreñimiento ocasional, produciendo un tapón que si no se actúa a tiempo puede ir a más.

Una piel apagada puede significar que estamos cargados de toxinas y que se eliminan con la piel desde hace mucho tiempo, envejeciendo la epidermis volviéndola seca, con picores y apagada.

Un mal aliento siempre ha significado una mala digestión, pudiendo ser provocada por factores de nuestro cuerpo o por mala alimentación.

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